martes, 17 de febrero de 2015

¿LIBERTAD = DISCIPLINA?


Lunes, hubo honores a la Bandera.  Iniciamos clases proponiendo las actividades de aprendizaje para el día de hoy, pero antes realizamos la técnica de AGRADECIMIENTO, la cual hoy fue más sentida y fluida.  La variante fue que incluí una técnica de RESPIRACIÓN, de la cual después platicaré.
Al empezar a charlar con los alumnos (niños de primaria del tercer grado), toqué el tema de si ellos se saben o si se sienten libres.  Como casi siempre, hay que unificar el significado para no tener respuestas variadas o fuera de contexto.  Ante la pregunta qué prefieren ser niños obedientes o libres, y escuchar que prefieren ser obedientes, ya que ser libres significa hacer lo que quieran, y que sus papás siempre han aplaudido y fomentado la palabra OBEDIENCIA como significado de BUEN HIJO, por no decir BUENA PERSONA, creo era el momento de hablar de otro tipo de ideas.
En una escuela el sentido de obediencia también se ha fortalecido, ya que en la edad de 6 a 12 años, se ha considerado que los niños o tienen la independencia mental para poder realizar actividades productivas y que es mejor que sean buenos ejecutores de las indicaciones de los adultos para que en un futuro ellos puedan decidir, llegando a la mayoría de edad, puedan opinar.
La disciplina forjada en este espíritu tiende a ser represiva, y tiene su punto máximo, cuando se logra que cada alumno siga las reglas que se le impondrán en un medio (escuela, casa) y realice casi sin chistar y con excelencia las actividades o tareas que se le encomienden, la idea es que logrando al máximo el cumplimiento de dichas actividades propuestas cada niño pueda alcanzar un nivel de excelencia académica o en otras áreas que le permitan después decidir, y después lograr su propia disciplina, y escoger sus propias actividades, es decir, se posterga el otorgamiento de su libertad, como un buen gladiador, que cumple su entrenamiento, gana las batallas impuestas, contra los peleadores asignados y en las fechas y momentos por alguien más determinados.
Sin entrar en mucho detalle, quiero comentar que la libertad puede entenderse como algo más sublime que esta anhelada lucha por la independencia económica en cada seno familiar o en cada nivel educativo.
Si se fomenta, con mucho tacto y esfuerzo, en los niños o alumnos la idea de que la libertad es hacer lo mejor que puedan, ellos tendrían la posibilidad de estar de acuerdo o no en cada indicación recibida, en cada actividad propuesta, con la idea de que puedan rechazarla SIN NINGÚN PROBLEMA con la idea de hacer algo siempre mejor.
Es la labor de padres y maestros educar al niño acerca de qué significa hacer lo mejor, dependiendo el contexto social, moral y espiritual, pero creo que siempre que sea algo que te haga crecer como persona o que pueda ayudar a la humanidad, a crecer en algo debería ser un buen indicador.

La disciplina en este contexto se vuelve algo así como una continua elección de buenas decisiones que me permiten utilizar mi libertad para poder convivir en un grupo social (familia, escuela), logrando objetivos comunes, propuestos tal vez por un padre de familia, un docente o un sistema educativo, pero cuidando que las actividades y las metas alcanzadas sean de común acuerdo con los alumnos y que ellos los apropien de la mejor manera.

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