jueves, 12 de marzo de 2015

¿QUÉ APRENDEMOS EN CASA?

Prácticamente todo.  Lo que no se aprende en casa, se aprende en la calle o en la escuela.  Esta pregunta me surge luego de 13 años de preguntar a padres y alumnos ¿a qué van a la escuela?, y entre otras dos respuestas más, básicamente dicen A APRENDER.
Tal vez la idea de acudir, o de enviar a los hijos, a una escuela se ha ido afianzando como enviarlos a un lugar casi exclusivo para aprender, donde el maestro sabe cuándo y cómo iniciar cierta idea o contenido previamente programado para una edad sugerida y un mes diseñado, así es que los padres tienen que confiar en que en la escuela les darán las guías para que el alumno pueda avanzar, y CUMPLIENDO (otra de las dos respuestas) con sus actividades, pueda llegar a SER MEJOR (última respuesta recurrente).
La idea no es del todo errónea, pero hay serios conflictos en el enfoque.  La escuela no es el único lugar donde los niños aprenden, no es el único lugar donde deben cumplir y no es la única forma para ser mejores.
En casa de puede y debe aprender todo lo que en casa se pueda.  Formas de ser, de ver la vida, de decidir, de apreciar lo bueno y lo malo, de distinguir las reglas, formas de vivir y convivir, pero también conceptos básicos como estimar, contar, medir, hablar, escribir, dibujar, explicar, buscar, entre otros muchos.
Si como padres, somos capaces de apoyar a que nuestros hijos hablen, aprendan un idioma para comunicarse, caminen, controlen su cuerpo, somos también capaces poder apoyar en otras cosas, tan simples como las anteriormente citadas.
Si como padre sé contar hasta el 100 creo que podría apoyar a que mi hijo lo hiciera, también a leer la hora del reloj, a identificar dónde está México en un mapa, a señalar los meses del calendario, a conocer las partes del cuerpo, a resolver un problema de multiplicación, a leer y explicar un cuento, a seguir un instructivo, a divertirme con un juego de mesa, a organizar una reunión, a hacer un dibujo, a realizar un ejercicio, a cantar o musicalizar una canción…
He escuchado la frase “si hago esto en casa ¿qué le toca hacer al maestro entonces?”, y con tal de “no adelantar” a un hijo, se le priva de pláticas amenas, experiencias impactantes, momentos familiares, oportunidades de crecimiento.  Como cualquier actividad que nos interesa, podríamos aprender más a como ser padres, y en una etapa más avanzada como ser buenos guías en el aprendizaje de los niños, pero esta función queremos delegarla a las escuelas.  En este sentido considero que las escuelas y los maestros sirven para potenciar todo aquello que el niño ha aprendido en casa, a encontrar un lugar donde puede socializar y crear más, mejores y diversas oportunidades de crecimiento, y desarrollo, es decir, la escuela sería en sí un lugar donde se apoya la responsabilidad y labor de un padre de EDUCAR a un hijo.
Concluyo este artículo formulando la pregunta, de lo que sabemos los padres ¿qué no se pueden aprender nuestros hijos en casa?

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